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Enrique Badosa      ENTREVISTA      BIOGRAFÍA      BIBLIOGRAFÍA      POEMAS

    Poemas
  Marco Aurelio, 14 (1998)

Ciudad escondida en su miedo

Aún la luz colmando tantas flores

Calles de mal pasar, aire sepulto

Cuando el azul de las palabras

Cada vez más profunda la niebla en los espejos

Ya la retama, el azahar, el mirlo

Desde un profundo espejo se aproxima

Las manos claras de agua fresca

De pronto es este olor a tierra fértil

La puerta la cerraba un golpe oscuro

Vinimos al silencio al que se nos llama

Y deje la luz que se oscurece

¿También en mí sus manos cuarteadas?

Tú que viniste en nombre de las flores

Aunque no puedo verla, la siento muy cercana

Fue todo un vivir cenital

Alguien pasa nocturno y soterrado

Cuánta penumbra en tanta luz

Sucede mal silencio de légano reseco

Y el tiempo fatigado ya en los ojos

La ropa sólo nos desnuda

La oscuridad golpea los postigos

Tan inminente el último silencio

Desnudos, espinas la piel

Amor al buen decir de las campanas

Enturbia la luz con sus ojos

Cierro la puerta, cesan los relojes

Con mala letra de ceniza

Plaza mayor de vivos y de muertos

Y cómo aquí los muebles de mis días de infancia

En los recodos de la noche

Cierra de golpe puertas y silencios

Pero tú me abres todas las ventanas

Entornada la puerta, luz suave en el vestíbulo

Crujen espinas y piel muerta

Blanco abismal refulge en todas las paredes

Era un fulgor sereno su mirada

Quemaron la luz del buen tiempo

Digo cristales rotos en las manos

Vuelve viscosos los espejos

Su aroma en flor derrumba oscuridades

La sólo escrita en letra clara

Me asisten todavía tu voz y tu palabra

Pon en este papel tu voz, tu nombre

Fuiste lo complaciente de las flores

Lejos, sin rostro conocido

Primero fue un rumor suave de sombra

Que ya no tema el pavor de la noche
Ciudad escondida en su miedo



Lectura grabada en Barcelona el 11 de mayo de 1999